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Desde hace semanas han corrido ríos de tinta (aunque sean virtual) respecto al encarecimiento de la electricidad, la desorbitada subida del precio de la luz, las posibles medidas a tomar tanto por parte de las administraciones públicas como de los consumidores… y, por tanto, el aumento de facturas impagadas y de la morosidad en este sector.

Es un tema que nos afecta a todos, ya que es un bien de primera necesidad que todo el mundo necesita en mayor o menor medida, pero sin el que no se puede vivir ni producir. El acceso a la energía es un derecho fundamental de todos los ciudadanos y el incremento de las tarifas ha complicado aun más la existencia a aquéllos más vulnerables, pero también a otros miles de usuarios, empresas y autónomos que sobreviven en la cuerda floja para sacar adelante a sus familias y negocios.

Millones de usuarios, tanto particulares como empresas, viven pendiente de ese precio de kilovatio por hora que no para de subir prácticamente a diario, con la angustia de no saber si el mes que viene podrán pagar la temida factura de la luz, intentando concentrar tareas en las horas consideradas como más baratas para intentar minimizar el impacto de la subida y con el temor a un posible corte de suministro si no pueden enfrentarse a los pagos ordinarios de los correspondientes recibos.

La pandemia ya había afectado de manera considerable a los gestión de la morosidad en todos los niveles, pero la subida de la luz ha supuesto un duro varapalo para miles de familias, autónomos y empresas que sufren las consecuencias directamente y que, en muchos casos, también se han visto afectadas directamente por recortes de personal, EREs o incluso cierres de negocio durante los meses más duros de la pandemia de Covid que vino a revolucionar nuestras vidas a principios del pasado año y que impidió a millones de personas acceder a un empleo remunerado, tanto en España como en el resto de países del mundo.

Según las estimaciones del Banco de España, en apenas seis meses, el precio de la electricidad ha aumentado un 98,4% (tomando como referencia los meses de diciembre de 2020 y junio de 2021), lo que deriva en una elevada presión económica tanto para particulares como empresas, así como un incremento significativo del IPC, lo que se traduce en una pérdida progresiva de un poder adquisitivo ya considerablemente mermado para muchos colectivos, como pensionistas o funcionarios.

La subida de la luz se ha visto reflejado en las facturas de la mayoría de los usuarios, que provocan una indignación prácticamente generalizada por la cuantía de las facturas de un bien tan esencial e imprescindible como es la electricidad.

Aumento de la morosidad

Según cifras publicadas por el Observatorio de la Morosidad de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), la morosidad en España se sitúa en cifras alarmantes, ya que casi 7 de cada 10 facturas emitidas en España durante el primer semestre de 2021 sufrió algún tipo de demora en el pago.

Desafortunadamente, estas cifras no son algo concreto de un sector particular, sino que son perfectamente extrapolables a la práctica totalidad de los sectores empresariales del país, unos datos verdaderamente preocupantes desde cualquier punto de vista, ya que pueden tener consecuencias tanto a corto como a largo plazo.

Y el sector de la energía en general y de las eléctricas en particular no queda ajeno a la situación social y económica que vivimos en la actualidad, mucho más si tenemos en cuenta que se trata de productos de primera necesidad por los que todos tenemos que pagar en un momento u otro y que están experimentando subidas constantes.

Las compañías eléctricas, entre las principales afectadas por la morosidad

El más que impopular tarifazo, del que se habla a diario en medios de comunicación y en todo tipo de conversaciones informales, está suponiendo un duro golpe para los bolsillos de gran parte del país, pero también está afectando a algunas empresas de las llamadas “eléctricas”.

Y es que en los últimos años, han surgido una gran cantidad de empresas eléctricas más “pequeñas” que las tradicionales y que se encuentran en una situación insostenible en muchos casos.

Si la situación de miles de familias y empresas de todo tipo ya era complicada por la crisis sanitaria y económica que llevamos soportando desde el año pasado, el exorbitante precio de la electricidad ha hecho que los impagos se disparen en este sector. La denominada “pobreza energética”, situación que se da cuando un hogar no puede pagar la cantidad de energía que necesita para cubrir sus necesidades básicas o que tiene que dedicar una parte importante de sus ingresos para abonar la correspondiente factura, es, por desgracia, un concepto más vivo que nunca y que está a la orden del día, incluso en hogares o empresas que hasta hace poco tiempo disfrutaban de una situación bastante más holgada.

Y esto se traduce en un creciente aumento de la morosidad, que provoca que muchas de las empresas energéticas y eléctricas, consideradas como “independientes”, se vean abocadas a una situación complicada. Estas pequeñas empresas comercializadoras están más sujetas a las fluctuaciones del mercado y la oscilación de precios que estamos viviendo en los últimos meses, con lo que también son más vulnerables ante los impagos de sus clientes.

Los expertos consideran que el precio de la electricidad no se estabilizará hasta bien entrado 2022, con lo que es bastante probable que nos esperen unos meses de incertidumbre y descontrol de los precios, sobre todo si tenemos en cuenta que, por norma general, la tendencia de los precios de la electricidad durante los meses de otoño e invierno es al alza.

Si bien es cierto que muchas de estas pequeñas empresas comercializadoras independientes se habían convertido en un David que estaba empezando a poner en jaque a Goliat, dado el exponencial incremento de clientes de las primeras en detrimento de las más potentes, la tendencia puede revertirse si la morosidad sigue en aumento. Al aumentar los impagos, las empresas no pueden hacer frente a sus propios pagos, con lo que se crea una situación con efecto bola de nieve que puede tener consecuencias nefastas.

Estas pequeñas empresas independientes subieron como la espuma en los últimos años, ganándoles terreno a las grandes comercializadoras del país, principalmente Endesa e Iberdrola. Pero si esta situación se prolonga demasiado, las esas pequeñas empresas no podrán afrontar el increíble aumento de los sobrecostes derivados del incremento de las tarifas de electricidad.

Consejos para pagar menos y reducir la morosidad

Dada la complejidad del sistema tarifario actual y del laberinto que supone saber analizar y comprender la factura de la luz, es muy útil acceder al comparador de ofertas de electricidad de la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia), donde podemos valorar e identificar las mejores opciones para la situación de nuestro hogar o negocio. No podemos evitar la subida de la luz, pero si intentar ahorrar lo máximo posible.

Además, tanto si eres un particular como una empresa o un autónomo y tienes que enfrentarte a problemas de morosidad, en ICIRED te ofrecemos asesoramiento personalizado y la posibilidad de incluir a tus deudores en un fichero de morosidad online al que puede acceder cualquier persona interesada. Reduce tus impagos de manera legal, eficaz y profesional.

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