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El concepto deudor lo tenemos bien identificado dentro de este ámbito de reclamación de deudas y conocemos bien su figura. Sin embargo cuando le acompaña la palabra solidario ya se nos presentan algunas dudas de exactamente a qué se refiere y si cambia o modifica en algo la figura del deudor que siempre hemos tenido en mente. A lo largo de este post vamos a conocer todos los requisitos y detalles que implica ser un deudor solidario y cómo influye en los procesos de impago de deuda y responde ante ellos. 

La figura del deudor solidario

Lo primero es entender esta palabra, deudor solidario, partiendo de su definición como concepto. Se entiende como deudor solidario a la persona, física o jurídica, que respalda y responde junto con un tercero por la obligación adquirida por parte de éste y a quien legalmente se puede exigir por tanto el pago o su finalización. El deudor solidario es una de las tipologías más frecuentes de deudores y por lo tanto es necesario conocer todo lo que esta figura implica. 

En algunos casos surgen dudas porque muchas personas asocian la figura del deudor solidario como un fiador, y sin embargo, no es lo mismo, ya que hay varias diferencias entre ambos conceptos. La diferencia principal entre ellos se encuentra en el nivel de compromiso que se adquiere con relación a la deuda. El deudor solidario responde ante ella del mismo modo que el propio deudor principal, mientras que el fiador, incluso cuando la fianza se constituye con carácter solidario, es meramente un respaldo para cuando el deudor no cuente con los recursos necesarios para poder pagar o responder con sus bienes ante ese impago. 

Este término de deudor solidario también se conoce en el mundo jurídico por el nombre de codeudor. De ahí se puede extraer perfectamente el desglose de la definición que hemos comentado. Como su nombre indica es un deudor, pero en solidaridad frente al acreedor, el cual se comprometió solidariamente junto con el deudor original frente a este acreedor a responder por la totalidad de la obligación. 

Precisamente por todo lo que conlleva ser o figurar como deudor solidario, los expertos recomiendan analizar muy bien a qué persona se quiere recomendar para ser deudor solidario. Es importantísimo que sean personas de extrema confianza, a las cuales se les conozca que son solventes y tienen una estabilidad tanto financiera como laboral. Que cuenten con una historia crediticia y por supuesto que cuenten por tanto con capacidad de pago. 

Los niveles de riesgo que asumen los codeudores son altísimos y en muchos casos son los que terminarán respondiendo por la deuda, bien debido a que no ha podido abonarla el deudor principal, o bien por que el acreedor se ha dirigido primero frente al deudor solidario para cobrarse.

Ejemplos prácticos para conocer la figura del deudor solidario

No suelen surgir muchas dudas acerca de la figura del deudor solidario o codeudor, ya que casi el propio nombre indica a qué se refiere. Sin embargo es bueno contar con algunos ejemplos para poner como casos prácticos y conocer cómo interviene la figura del deudor solidario en cada uno de ellos o incluso ver quiénes son en cada caso. 

  1. En el caso de solicitar varias personas un préstamo personal a una entidad financiera. Varias personas han firmado con un Banco un préstamo y uno de ellos se niega o no puede hacer frente al pago de su parte de recibo mensual correspondiente a ese préstamo. En ese caso, el resto de personas que hayan firmado junto a él el préstamo, deberán responder a pagar su parte, ya que son deudores solidarios. 
  2. Otro caso muy común hoy en día es el de las parejas que firman un préstamo hipotecario en una entidad financiera. Ellos son deudores solidarios entre sí, ya que si uno de los dos no abona o responde ante su parte de la hipoteca, el otro se verá obligado a responder por la totalidad del importe que el Banco reclame por ella. 
  3. Préstamo para la compra de un vehículo. Del mismo modo que si un amigo o un familiar nos solicita responder como codeudor cuando firmamos un préstamo para la compra de un vehículo. Si en un momento dado no respondemos por el pago de las cuotas del mismo, el codeudor se ve en la obligación de pagarlas y solucionar la deuda, ya que sus obligaciones frente a ese impago son las mismas que el deudor principal. O incluso, siendo codeudores, el acreedor podrá directamente dirigirse contra cualquiera de ellos.

Conociendo estos ejemplos es bueno tener en cuenta donde vienen reflejados en el Código Civil los artículos que regulan esta situación para conocer bien hasta donde se está cubierto y por qué exactamente se debe responder. 

En este punto encontramos los Artículos 393 del Código Civil y 1.145 también del mismo código donde tras analizarlos queda patente que el deudor solidario que paga y responde por la parte de otros codeudores está legitimado o facultado para poder realizar y entablar una reclamación contra el resto de deudores solidarios que no respondieron a su debido momento por su parte, tal y como hemos descrito en los casos o ejemplos prácticos anteriores. 

Beneficios de la entidad acreedora ante deudores solidarios

Los beneficios que reporta a los acreedores contar con deudores solidarios frente a sus pagos es doble. Doble o triple o cuádruple dependiendo lógicamente del número de codeudores que figuren ante esa deuda contraída. 

Cuando una persona acepta ser codeudor está adquiriendo plena responsabilidad entre la entidad que hace o ejecuta el préstamo y el deudor, ya que esa responsabilidad es al mismo nivel que la del deudor principal. Por lo tanto esto supone un enorme beneficio para el propio acreedor, ya que no cuenta solo con una única persona que responda por ese préstamo, sino con dos. Y por lo tanto es una gran seguridad, ya que llegado el momento de que se produzca un impago las personas a las que puede cobrar son dos y no una. La entidad no tiene que ir por necesidad primero al principal para cobrar. Puede acudir directamente al codeudor y éste no tiene en ningún caso la potestad de rehusar el pago de esa deuda. De igual modo tampoco puede exigir que cobren primero al deudor principal, sino que al ser deudor solidario y adquirir las mismas obligaciones, debe responder sin más inconvenientes. 

Por ello hay que tener mucho cuidado cuando alguien, por muy amigo o familiar que sea, nos ofrezca o nos necesite para poder figurar como deudor solidario por su préstamo o deuda. Conocer bien los riesgos y obligaciones que un deudor solidario asume cuando firma este tipo de responsabilidades son imprescindibles para luego no llevarse sorpresas por el camino o incluso poder arruinarse. Además, ser deudor solidario tiene otra implicación práctica muy a tener en cuenta y es que al ser codeudores y tener las mismas condiciones que los deudores principales, pueden ser reportados a las centrales de riesgo en caso de mora. A veces por intentar hacer un favor, las situaciones y relaciones se han complicado, por lo tanto siempre es mejor informarse, contar con el asesoramiento legal de profesionales del ámbito jurídico si hiciese falta y conocer todos los detalles de esa transacción por la que se va a responder como deudor solidario.

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