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El año 2020 se ha visto sacudido enormemente por la pandemia. Cuando las empresas estaban implementando ya en sus estructuras las etiquetas de «negocios sostenibles», la crisis por la Covid-19 ha paralizado en cierto modo esta progresión en la que las empresas tienen el deber de adaptarse hacia una producción más sostenible y un modelo de negocio que favorezca el correcto desarrollo del medioambiente.

Ya no solo es que quieran transformar su empresa por principios o por ética profesional, sino que además el desarrollo sostenible en el mundo de los negocios debe ser una realidad e implementarse de forma progresiva hasta el año 2030. 

Ahora bien, todo esto de lo que estamos hablando, ¿es realmente posible? o muchos de estos negocios sostenibles se quedarán únicamente en lo que comentábamos antes, en hacer gala de su etiqueta, pero sin avanzar en el desarrollo sostenible y favorecer procesos de negocio y producción acordes con el medio ambiente. ¿Pueden todas las empresas ser sostenibles antes del año 2030? Os damos unos tips sobre ello para poner en conciencia qué significa realmente contar con un negocio sostenible. 

¿Qué es la Agenda 2030 y cuáles son sus 17 objetivos?

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es un plan de acción climática, el más amplio y ambicioso, impulsado directamente por la Organización de las Naciones Unidas. Su objetivo principal radica en velar por la protección de las personas, el planeta y su prosperidad. 

Este plan está fundamentado en implementar hasta 2030 sus diecisiete objetivos marcados que harán que el panorama global mejore en su aplicación de la sostenibilidad a muchos niveles. Desde parámetros fundamentales, relativos al empleo, la investigación, el desarrollo, cambio climático, energía, educación, pobreza y exclusión social. Un plan con un compromiso especial por los países miembros de la Unión Europea que llevarán un seguimiento exhaustivo para que tanto las administraciones, empresas y usuarios naveguemos en sentido sostenible y transformemos nuestros hábitos de socialización y consumo. 

En cuanto a lo que más nos compete en este post, que es la evolución hacia negocios sostenibles y por supuesto acciones climáticas, podemos recalcar que los objetivos fijados representan un claro camino hacia el desarrollo sostenible y el progreso tanto del sector privado como de la sociedad civil. 

Algunos de los objetivos más reseñables que se detallan de los diecisiete acordados y que más tienen que ver con las empresas son los siguientes:

  • Igualdad de género. Implementarlo dentro del ambiente de trabajo ofreciendo las mismas oportunidades laborales tanto a hombres como a mujeres. Del mismo modo debe verse reflejada esta transformación apostando por mujeres para los puestos de Dirección y trabajar en conseguir algo tan sencillo a simple vista como es igualar los salarios y acordarlos en función del cargo a cubrir, no según la valía del candidato que conlleva pagar a las mujeres un sueldo bruto anual inferior al de los hombres.
  • Energía asequible y no contaminante. Muchas son las campañas que ya estamos viendo de las empresas energéticas mutando hacia la promoción de las energías renovables y ofreciendo una imagen mucho más sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Un consumo eco-eficiente sin malgastar los recursos hará que el impacto sobre el consumo y el medio ambiente ayude a convertir tu empresa en un negocio más sostenible. No desperdiciar energía y recursos a través de un plan donde se apueste por implementar energías renovables y reducir el excedente de consumo. 
  • Trabajo decente y crecimiento económico. Es lo que se persigue dentro de un negocio, pero si queremos además ser fieles a la ética profesional los puestos de trabajo que cubran los empleados en la empresa deben ser adecuados a su categoría laboral y por supuesto a su nivel de estudios generando contratos que favorezcan la conciliación laboral y por supuesto la estabilidad laboral. 
  • Industria, innovación y estructura. Negocio sostenible está asociado directamente a ser capaces de innovar y seguir remando hacia un futuro mejor. Todo ello sin olvidar que todos dentro de la empresa son parte de ello y que la formación en sostenibilidad lleva a una concienciación más apropiada.
  • Producción y consumo responsables. Empresas con cadenas de montaje o procesos grandes de producción deben crear planes donde todas las opciones anteriores se tengan en cuenta y donde, por supuesto, el consumo de recursos sea responsable y esté regulado en todo momento. 
  • Acción por el clima. Todo esto tendrá repercusiones sobre el clima donde las emisiones de las empresas, sobre todo las multinacionales, tendrán que someterse a calificaciones y ver cómo pueden reducir esas emisiones y qué tipo de energía o qué pueden aportar para realmente ser negocios eficientes y ser en un futuro no muy lejano sostenibles. 
  • Alianzas para lograr los objetivos. Nadie ha hecho solo nada y en este proyecto por el desarrollo sostenible todos somos piezas del mismo puzle que debemos unir para conseguir que tanto estos, como el resto de objetivos fijados en Agenda 2030 hace once años sean una realidad. 

Negocios sostenibles con modelo de negocio que crea valor

El objetivo fundamental de cualquier empresa es obtener beneficios, puede que en algún momento todo valiera para llegar a cubrir este expediente, sin embargo los tiempos han cambiado y este objetivo fundamental debe convivir con hacerlo con un modelo de negocio que aporte valor social, económico y medioambiental. En ese momento podremos decir que esa empresa es sostenible. 

Un negocio sostenible en ningún caso es una utopía, muchos son los que tienen implementados en sus procesos estos valores de los que hablamos. El reto está en que todas las empresas se conciencien, ya sean grandes o pequeñas, en que el desarrollo sostenible es un deber como ciudadano. Pensar en el medioambiente y en las oportunidades e impacto que una empresa puede generar en la sociedad. 

No se trata únicamente de optimizar las operaciones actuales como ser ecológico o más eficiente a la hora del uso y la optimización de recursos. Un negocio sostenible hoy en día va más allá. Es momento de centrarse en desarrollar productos y/o servicios nuevos que otorguen valor y que incrementen el bienestar de la sociedad siendo respetuosos con su entorno.

Aquí te damos algunas ideas para irte poniendo en marcha y hacer que en 2030 tus acciones sostenibles y este desarrollo de negocio sea una realidad. Hacer de tu negocio un negocio sostenible es un deber y es más sencillo de lo que puedas imaginar:

  1. Controla los consumos. Sobre todo el energético. Es momento de promover hábitos dentro de la plantilla de trabajo que ayuden a reducir ese consumo. Un sencillo clic apagando los equipos cuando no se usen, los cargadores desenchufados de las regletas o la propia climatización, ayudan enormemente además de reducir la factura a final de mes. 
  2. Promover medio de transporte urbano y sostenible. Reflejar ayudas en las nóminas de los trabajadores como beneficios sociales ante el uso del transporte público, bicicleta o incluso patinetes. De este modo se reduce el impacto medioambiental. 
  3. El papel es cosa del pasado. Muchos son los nostálgicos de la necesidad de imprimirlo todo, pero en plena era digital, el reducir el consumo de papel impacta directamente en el medio ambiente. 
  4. Premia a proveedores que también sean o tengan modelos de negocio sostenibles. Serán tus grandes aliados en esta transformación. 
  5. Formación ambiental para tus trabajadores. Concienciar desde la educación es la base para que sientan que lo mismo que realizan en sus casas deben hacerlo en la oficina o en su puesto de trabajo. Campañas de concienciación, sí. 
  6. Gestión eficiente de los residuos. Reciclar es un proceso que en la sociedad parece que está muy implementado, sin embargo a veces en espacios como el trabajo se nos olvida. Es imprescindible poner en práctica la regla de las 3R. Reducir el volumen de residuos generados, reutilizarlos y reciclar. 
  7. Reduce la huella de carbono. Este concepto se está escuchando en muchos ambientes últimamente. Las empresas por su propia actividad provocan acciones que perjudican seriamente al medioambiente. Es vital medirlo para ver el impacto que tiene y sobre todo de cara a poner soluciones para reducirlo y ser un negocio sostenible.
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