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Los términos deudor y acreedor se han colado en nuestro vocabulario habitual por el uso y la cotidianeidad en la que nos los encontramos día a día. Sin embargo en muchas ocasiones se hace complicado llegar a diferenciar cada uno de ellos llegando incluso a confundirlos si no se usan de manera común o repetitiva. 

Por ello en este post queremos exponer de forma clara y concreta todo lo que se necesita saber sobre los deudores y los acreedores. Estos términos que nos parecen habituales, que como comentamos, a veces confundimos,  y que son completamente antónimos. Dos palabras enfrentadas y a la vez completamente vinculadas entre sí. Sin deudor no hay acreedor y viceversa. 

Deudor y acreedor, su significado

Los términos deudor y acreedor en algunos casos pueden llevarnos a equívocos o generar confusión entre ellos si no se está muy familiarizado con el entorno comercial, empresarial o jurídico. 

Además contamos con el hándicap que en el propio medio empresarial, en muchos momentos, la palabra deudor se asocia directamente a cliente y acreedor a proveedor. Tienen una ligera relación, pero sin embargo son términos diferentes, ya que no todos los clientes tienen por qué ser deudores y lo mismo sucede con los proveedores que no todos tienen por qué llegar a ser o convertirse en acreedores. Por esto es vital no llegar a confundirlos, sobre todo a nivel contable. 

En este punto nos centraremos en el campo jurídico que ya es donde las palabras deudor y acreedor cobran especial sentido y relevancia. 

Por acreedor nos referimos a la persona física o jurídica que tiene derecho a exigir el cumplimiento de una prestación económica, bienes o servicios a otra persona. Es quien tiene el derecho de cobrar la cantidad de dinero o similar que alguien le debe. 

Por el contrario si nos referimos a deudor es la persona física o jurídica que se encuentra en la obligación de cumplimiento de una prestación económica y que por tanto responde ante ella con su patrimonio presente y futuro. En otras palabras más sencillas, el deudor es quien está obligado a pagar una cantidad de dinero, bienes o servicios a otro. 

Claramente deudor y acreedor están completamente vinculados, ya que si no hay una deuda contraída o generada ninguna de las dos partes se convierten en acreedores y deudores. Por lo tanto les une la relación comercial o laboral entre ellos y las deudas a su cargo generadas de esa relación.

Por esclarecer también algunos términos hay que destacar que como personas físicas nos referimos a los seres humanos y por personas jurídicas a las instituciones dotadas de personalidad propia: corporaciones, asociaciones y fundaciones.  

En artículos anteriores también avanzamos en profundidad con los tipos de deudores, ya que hay un campo amplio al no ser todos considerados del mismo tipo. 

Diferencias y ejemplos entre deudor y acreedor

Con todo lo que hemos comentado en cuanto a su significado; las diferencias entre deudores y acreedores se hacen patentes. No obstante el mejor método para conocer esas palabras en profundidad y no llevar a equívocos presentes o futuros entre ellas es conocerlo de primera mano a través de ejemplos. Casos reales en los que se diferencien claramente ambas partes para así poder estar seguros ante la nomenclatura de cada uno de ellos o poder diferenciarlos llegado el momento de estar involucrados en un proceso de reclamación de deuda. 

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  • Deudor es quien debe dinero, bienes o servicios.
  • Acreedor es a quien se le debe el dinero, bienes o servicios.

Partiendo de esta base fijamos los siguientes ejemplos prácticos con casos reales. 

  1. Todos tenemos una tarjeta de crédito de una entidad bancaria. En este caso, la entidad bancaria es la empresa acreedora y el titular de la tarjeta de crédito el deudor.
  2. Los recibos que se generan del consumo de servicios básicos como pueden ser la luz, internet o el agua. En este caso la empresa o institución que lo suministra es la acreedora y quien recibe el servicio es el deudor, ya que se abonan una vez se ha consumido. 
  3. Dentro de una PYME, por ejemplo una panadería. El proveedor que brinda la harina o sea la materia prima es el acreedor y la propia panadería el deudor, respecto de un pago a futuro. 
  4. Empresas de financiación bancaria a través de créditos. Estas empresas prestan dinero para la compra de una persona física de un bien o un servicio. Por ejemplo prestan dinero a una persona para comprarse una moto, por lo tanto ellas son las acreedoras hasta que el deudor les vaya devolviendo el dinero que ha recibido para poder realizar esa compra.
  5. La persona física o jurídica que no abonó en un determinando momento un impuesto se presenta como deudora ante un órgano público como es la Agencia Tributaria. En este caso Hacienda sería el acreedor. 

Consejos ante posibles impagos 

Con estos ejemplos ambas partes quedan más diferenciadas. Dejando patente que para que una cobre sentido la otra debe existir. Están completamente vinculadas. 

Aclarado el aspecto del concepto de ambos términos, y cuando de deuda dineraria hablamos, nos planteamos las alternativas que tiene el acreedor para relacionarse con su deudor de cara al cobro de la cantidad pendiente de pago.

En este punto deudores y acreedores se pueden ver inmersos en un proceso de reclamación de deuda que puede comenzar siendo amistosa, después alcanzar cierto grado de formalidad y acabar en vía judicial. 

Habitualmente, el proceso de reclamación comienza en vía amistosa, lo cual abarca actuaciones como notificación por escrito al deudor de su deuda contraída, llamadas para comentar la incidencia, los motivos del retraso o ayuda con la imposición de un nuevo plazo de pago dependiendo el motivo del impago del mismo.

Si todo esto no lleva a término el pago de la deuda por parte del deudor, el acreedor puede optar por contratar servicios de reclamación de deudas como el que se ofrece en ICIRED donde de forma fácil, cómoda y económica se encargan de reclamar en nombre del acreedor el impago que tiene contraído con el deudor. Un método extrajudicial y menos tedioso para poder recuperar el dinero lo antes posible y sin necesidad de abrir procesos judiciales. 

No obstante, para no llegar a encontrarnos en un situación de impago y poder prevenirlos, es muy importante tener muy presente ciertos aspectos antes de entablar una relación comercial o laboral con una nueva persona física o jurídica. 

Prevenir los impagos es posible siguiendo algunas indicaciones que nos harán el día a día más sencillo, sobre todo si se es autónomo. 

Siempre existirán deudores y acreedores, el entorno empresarial y jurídico cada vez más nos acerca estos términos a la vida real aunque no se disponga de empresa propia y se trabaje por cuenta ajena. En los ejemplos han quedado patentes varias fórmulas en las que cualquier persona puede  en la posición de acreedor y deudor, ya sea de capital, de bienes o de servicios. Conocer en profundidad estos dos términos y poner ejemplos para la figura de acreedor y deudor nos harán la vida mucho más sencilla evitando posibles malentendidos. 

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