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El protagonista de hoy no es otro que el impago soberano. Un concepto o un tipo de impago no demasiado conocido, pero muy importante y sobre el que hoy nos vamos a centrar dada las posibilidades qué ofrece y las consecuencias del mismo.

El impago soberano, pese a que lo llamemos así, en el mundo financiero se suele reconocer bajo el nombre default soberano, precisamente por su expresión en inglés. 

Conviene empezar por definir bien los términos y conocer que default o suspensión de pagos es un término utilizado normalmente en el mundo financiero para hacer referencia a una situación en la que el prestatario no hace frente a sus obligaciones legales para con sus acreedores. A esas obligaciones que previamente han sido consensuadas y firmadas en un contrato. Por lo tanto se puede decir que es un deudor que no responde ante ese impago para con su acreedor. 

En este caso al ir asociado a la palabra soberano, se refleja directamente esta idea de economía pública cuando un gobierno decide no pagar su deuda con sus acreedores. 

El término default siempre ha estado ligado a conceptos de insolvencia o quiebra y por ello es tan importante conocer todo esto para poder ver y justificar esas acciones asociadas al impago soberano. 

¿Qué es el impago soberano?

El impago soberano no es otra cosa que la imposibilidad de pago de la deuda de los Estados o países emisores por razones económicas o financieras. Este riesgo se refleja tanto en la Administración Central como a las comunidades autónomas, ayuntamientos y a los organismos supranacionales. 

En muchos casos este concepto está estrechamente asociado a países en vías de desarrollo. La mayor parte de la deuda de ello representa por ejemplo préstamos directos a Gobiernos o a empresas públicas o también hacia el sector privado. En definitiva, casos donde el Gobierno está de acuerdo en ser el último responsable en el caso de que el sector privado no pague. 

Pese a esto, no hay que ceñirse a que únicamente este impago soberano está relacionado con estos países en vías de desarrollo, ya que también podemos asociar este concepto a la deuda emitida por los Gobiernos de países desarrollados y que en muchos casos está en poder de extranjeros. 

En países en vías de desarrollo resulta bastante habitual emitir la deuda soberana en una moneda extranjera más estable dada la existencia en ellos de altas tasas de inflación. 

El riesgo soberano

Medir el riesgo soberano se realiza a través de variables y se encargan de ello las agencias de rating o calificación. Son las expertas en medir los riesgos a través de una nota más conocida como calificación crediticia a cada uno de los países en función de las probabilidades que tiene de poder devolver el dinero a los inversores dependiendo del momento en el que se ha cerrado el acuerdo. Esto es sencillo, ya que esta calificación radica en que a mayor calificación, significa que ese Gobierno tiene mejor capacidad para pagar la deuda, para responder sobre ello. Por lo tanto el riesgo de impago soberano es menor siendo también mayor la rentabilidad de dicha inversión. 

No obstante para poder llegar a ejecutar esta calificación y poder determinar ese riesgo de forma clara, estas agencias de rating utilizan varias variables para analizar aspectos macroeconómicos y determinar esa capacidad de pago para afrontar la deuda. Vamos a conocer cuáles son estos puntos sobre los que se apoyan para determinar ese riesgo soberano:

  • Variables de política económica: en este caso el dato se centra principalmente sobre el PIB, sobre el nivel de endeudamiento, sobre la tasa de desempleo y también sobre la inflación. 
  • Variables de riesgo político: la estabilidad de los gobiernos es muy importante para poder definir estos riesgos asociados al impago soberano. La disciplina de los estados ante los temas fiscales y cómo han respondido también en otras ocasiones ante gestiones de deuda. 
  • Variables de los sectores económicos: esta parte es requerida, ya que determinan las variables que terminan de influir en la balanza de pagos por cuenta corriente. Entran en juego factores como la apertura económica internacional, la composición con relación a las exportaciones o incluso el grado de proteccionismo arancelario
  • Variables del estrés: éstas, siempre y en todo caso, hay que tenerlas en mente y hay que valorarlas, ya que al final el mercado laboral como ejemplo es uno de estos puntos a tener en cuenta para ver también hacia dónde tiende el mercado y ver si esta evolución ayudará o no a la estabilidad del mercado y ver el grado del riesgo de impago soberano. 

Las compañías de rating por lo tanto analizan todas estas variables para poder definir qué Gobiernos cuentan con esa mayor calificación y que por lo tanto su riesgo de impago soberano será mucho menor. En general además podemos señalar que los países que consiguen el ratio más elevado son los que cumplen los siguientes criterios:

  • Bajo endeudamiento.
  • Estabilidad económica y fiscal.
  • Contar con un mercado laboral flexible y estable.
  • País competitivo con alta productividad.
  • Bajo nivel de desempleo. 

Además de estas variables y conocer cuáles son los puntos clave que deben contar los Gobiernos para que se les encasille en ese mínimo riesgo soberano, hay otros dos puntos que también hay que valorar y tener en cuenta llegado el momento de analizarlos. Estos dos factores extra son:

  • La prima de riesgo: esta variable mide el panorama financiero de un país y la confianza sobre su futura evolución. Es una tasa que refleja muy bien el resigo en los mercados financieros. A mayor prima, mayor riesgo. Es una cuenta sencilla. Por lo tanto los Gobiernos que cuenten con una prima de riesgo elevada, no son los mejores para confiar en ellos ya que su riesgo soberano es altísimo. 
  • Las primas de los CDS: es una forma de analizar parecida a la propia prima de riesgo. Muy útil también en momentos de tensión financiera y se adapta muy bien y de forma rápida a analizar los cambios y refleja rápidamente la situación de un país. 

Lo que tenemos claro es que el impago soberano está asociado a ser un país con un riesgo soberano alto y por eso precisamente es tan importante tener en cuenta todas estas variables para conocer si la inversión cuenta o no con una posibilidad de ser rentable o si por el contrario se hacen negocios con un Gobierno que jamás podrá devolverlo. Desde el fichero de morosos de ICIRED te ofrecemos servicios para que puedas reclamar impagos a través de un sencillo sistema online de reclamación.

Tener un riesgo soberano alto genera altas dosis de inseguridad y sobre todo mucha incertidumbre económica que ello no ayuda en absoluto a potenciar las negociaciones porque  además impactará directamente ante un mercado laboral nada estable y posiblemente con altas tasas de desempleo. La inversión ya sea nacional como extranjera es el arma de crecimiento de muchos países por lo tanto a ninguno le conviene estar asociado a tener un riesgo soberano alto porque entonces el impago soberano quedará patenten. Menor crecimiento del PIB, por menor inversión y menor competitividad en el sector empresarial. No es la mejor receta para la estabilidad de un país. 

Ejemplos de impago de deuda soberana

El impago soberano siempre ha estado en el panorama mundial. Ahora vamos a describir varios países que han caído en él durante varios años. 

Por ejemplo entre 1500 y 1800 Francia no cumplió su deuda soberana un total de ocho veces. España fue protagonista también entre 1500 y 1900, ya que no respondió por sus obligaciones de deuda soberana en un total de trece ocasiones. 

Ya más cerca de nuestro siglo (entre 1998 y 2001), podemos destacar estos países como en la parte alta de la pirámide del impago soberano:

  • Uruguay
  • Argentina
  • Ecuador
  • Ucrania
  • Pakistán
  • Indonesia
  • Rusia

Hasta aquí todo cuanto necesitas saber acerca del impago soberano. Puedes ver más posts de tu interés aquí.

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