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Tener una propiedad es una de las ventajas mejor valoradas y se puede convertir en un activo principal como base de los ingresos del o los propietarios. Los inmuebles son una garantía o una cobertura. Decidir arrendar una propiedad, como detallamos, se puede convertir en una buena fuente de ingresos y hacerlo siguiendo una serie de indicaciones y contratando un seguro de impago de alquiler, dotará este trámite de mucha más seguridad tanto para el futuro inquilino como el propietario. 

En épocas de crisis, como en la que nos encontramos ahora, las denuncias por impago están al alza y precisamente por esto, la contratación de un seguro que cubra el impago de las cuotas de alquiler acordadas en el contrato firmado por inquilino y propietario, cobra especial importancia. La tranquilidad en todo este proceso es vital para confiar en la o las personas que tras la firma del contrato viven en dicha propiedad. Tener la seguridad de que alguien responderá ante el impago de la cuota de alquiler, puede hacer que el propietario se decida a poner en alquiler su inmueble o no. 

El impago del alquiler como principal riesgo 

Un proceso como es el alquiler de una vivienda o un local comercial, en definitiva, un inmueble, puede resultar muy beneficioso, pero no está exento de riesgos. El impago del alquiler es uno de los principales problemas al que el arrendador se puede enfrentar. Los datos además sitúan a España con una tasa de morosidad bastante elevada. En un país donde la cultura del alquiler no está tan arraigada como en el resto de Europa, según Axis Corporate, en el año 2019 esta tasa de morosidad rozó el 5%. En 2020 nos enfrentamos a la pandemia. Una crisis socioeconómica propiciada por la Covid-19 que ha hecho que todos los sectores se resientan. Por todo esto está previsto que tras esta pandemia, los números con relación a la tasa de morosidad se vean fuertemente afectados. Incluso podría llegar a multiplicarse por tres en este 2020 y acabar en torno al 11 o incluso el 15%. Todo dependerá de la evolución del PIB. 

¿Cómo proteger tu hogar?

Contratar un seguro de alquiler está a la orden del día. Tener tranquilidad frente a esta operación se empieza a percibir como más importante para que el hogar y los ingresos estén asegurados. Esta clase de seguros de impago de alquiler precisamente cubren al arrendador ante posibles impagos de la cuota o la renta del inmueble. De este modo el propietario de la vivienda podrá recuperar este dinero. Además ofrece coberturas también ante posibles desperfectos que se hayan ocasionado en el inmueble, haciendo una valoración de los mismos y recompensando por ellos en la medida de lo evaluado. 

Para poder llevar a cabo la contratación de este tipo de seguros de impago del alquiler, hay que desarrollar un proceso previo con relación a la vivienda, pero sobre todo una evaluación del futuro inquilino. Ver si esta persona o personas son solventes a nivel financiero es clave para que el proceso siga su curso. 

En este punto es bueno conocer qué tipos de seguros de impago de alquiler podemos encontrarnos en el mercado. Así podremos decidir con mayor claridad cuál es el que más se adapta a nuestras necesidades.

  1. Seguro de impago de alquiler al uso. En el cual el dueño del inmueble recibe el pago de las rentas mensuales en caso de que el inquilino no responda por ellas. Además se incluye defensa jurídica llegado el momento. 
  2. Cláusula de impago de alquiler dentro del seguro del hogar. En varias ocasiones el seguro de hogar que la vivienda tiene asociado y que, por supuesto se ha contratado con anterioridad, cubre este tipo de problemáticas. Sin embargo hay que conocer bien todas las coberturas que puede ofrecernos ya que seguramente sean menos completas y por lo tanto menos seguras para el arrendador. 

Paso a paso para la contratación de un seguro de impago

En anteriores post hemos hablado de varios consejos que resultan de mucha ayuda para poder decidir a la hora de la contratación de un seguro de impago del alquiler. Ahora nos centraremos en detallar a su vez, los requisitos que son claves para poder llegar a contratarlo.  

Una vez el propietario tenga decidido quién puede ser su futuro inquilino es momento de asegurarse que realmente lo será. Para ello hay que realizar un estudio de solvencia económica que avale todo el proceso y certifique que la persona o personas que accederán al inmueble y figurarán en la firma del contrato son las idóneas para ello. El proceso comienza aquí. 

  1. El posible inquilino no debe aparecer registrado en ningún fichero de morosos. En ICIRED se puede consultar si esta persona aparece o no ya que es de dominio público y tanto personas físicas, jurídicas o administraciones públicas, con interés legítimo, pueden acceder a estos datos. 
  2. La renta anual del alquiler que figurará en el contrato no puede superar en ningún caso el 45% de los ingresos anuales netos del futuro arrendatario. Para ello se solicitarán sus últimas nóminas y documentación relativa a su contrato laboral. 
  3. Es indispensable que el futuro inquilino cuente con un contrato laboral superior a un año de duración. Esto otorga mayor seguridad en cuanto a la solvencia y a los pagos que se acometerán mes a mes como concepto del pago de la renta del inmueble. 
  4. Es muy recomendable fijar en el contrato de alquiler del inmueble una temporalidad de un año o superior. Esto dotará de seguridad el proceso ya que la persona o personas que figurarán en la firma se comprometen por ese tiempo. 

La aseguradora, tras revisar toda la documentación es la que decide si el futuro inquilino es una persona apta para firmar el contrato de alquiler de vivienda o si por el contrario no ha pasado dicho estudio de solvencia y es mejor buscar otro posible inquilino. Una vez ejecutado todo este proceso para averiguar la solvencia del futuro inquilino, si la resolución es positiva ya se procede a la firma del contrato donde figure la contratación de dicho seguro de impago del alquiler y sus correspondientes coberturas. 

Coberturas de un seguro de impago de alquiler

Hay ocasiones en que pese a que el inquilino ha pasado el estudio de solvencia realizado por la aseguradora y por consiguiente cumple con todos los requisitos para considerarlo apto para la firma del contrato, hay veces que se produce la situación de impago y se incumple con la obligación de abono de la renta establecida. A partir de aquí se puede iniciar el correspondiente procedimiento judicial. 

Cuando ya se decreta una sentencia firme favorable, el seguro de impago por alquiler entra en juego y cubrirá todas las rentas pendientes de pago del inquilino. Además es importante saber que para poder hacer uso de la cobertura de este seguro de impago de alquiler el arrendatario debe haber acumulado un total mínimo de cuatro rentas mensuales impagadas de forma consecutiva. 

Este tipo de seguros de impago de alquiler cuentan con un extra que protege al propietario, ya que se hace responsable de las deudas asociadas que el propio inquilino llegue a contraer con el propietario. 

Por lo tanto, si decides poner en alquiler tu vivienda y quieres estar cubierto, puedes iniciar el proceso de contratación de un seguro de impago y por supuesto seguir todos los pasos para conseguir que el futuro inquilino que disfrutará de tu inmueble tenga garantías y solvencia suficiente para que la relación contractual adquirida sea fluida y sin riesgos. 

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